¿Cuál es la importancia del control de calidad en la construcción?
En la construcción, la calidad no es un detalle, es la columna vertebral de cualquier obra. De ella depende la seguridad de quienes habitarán el edificio, la durabilidad de los materiales, la eficiencia de los recursos y hasta la reputación de quienes lo desarrollan.
El control de calidad no es un trámite burocrático, sino la forma de detectar posibles situaciones que pueden generar una problemática en un posible futuro. En un mundo donde los proyectos se vuelven cada vez más complejos y las exigencias más altas, garantizar estándares confiables se convierte en un acto de responsabilidad y visión a largo plazo. Por eso, entender su importancia es clave para compradores, inversores y desarrolladores que buscan obras sólidas, seguras y honestas con su propósito.
¿Qué es el control de calidad en la construcción?
El control de calidad es un conjunto de procedimientos, verificaciones y protocolos orientados a asegurar que cada componente de la obra cumpla con los estándares técnicos establecidos.
Un departamento puede parecer terminado pero hasta que no se realiza el control de calidad no puede ser entregado. En este proceso se revisan desde terminaciones, carpinterías, pisos y paredes. También chequeamos instalaciones: agua, electricidad, ventilación y gas. Desde Estudio Kohon nos esforzamos en que todo funcione perfecto.
Por otro lado, controlamos los espacios comunes: halls, patio, terraza y amenities. El control de calidad no es un trámite, es la forma de asegurarnos que recibas lo que prometimos.
¿Por qué es tan importante el control de calidad?
- Seguridad estructural y tranquilidad para los usuarios: la calidad garantiza que el edificio soporte cargas, resista el paso del tiempo y funcione correctamente. Es la primera barrera contra fallas estructurales, filtraciones, instalaciones defectuosas o deterioros prematuros. Un control sólido protege vidas y brinda la serenidad de habitar un espacio confiable.
- Reducción de costos y desperdicios: prevenir errores es mucho más económico que corregirlos. El control de calidad reduce retrabajos, acelera tiempos y mejora la eficiencia general de la obra. Una construcción sin control es una obra que paga doble.
- Cumplimiento de normas y regulaciones: las normativas de construcción existen por una razón: proteger a las personas y garantizar estándares mínimos. El control de calidad se asegura de que cada etapa cumpla con estas reglas, evitando sanciones, retrasos y riesgos legales.
- Longevidad y valor del edificio: los materiales adecuados, instalados correctamente, prolongan la vida útil de la obra y elevan su valor de mercado. Un edificio bien controlado envejece con dignidad.
- Confianza para compradores e inversores: un proyecto con control de calidad transmite transparencia y profesionalismo. Quien invierte quiere seguridad; quien compra, quiere certezas. La calidad es el argumento perfecto.
¿Quiénes intervienen en el control de calidad?
El control de calidad es un trabajo multidisciplinario. Todos trabajan juntos como un sistema de engranajes que debe moverse en armonía. Suelen participar:
- Arquitectos y directores de obra, supervisando la correcta ejecución.
- Contratistas y jefes de obra, responsables de la implementación.
En la construcción, la calidad es un pacto silencioso con el futuro. Es garantizar que cada familia, empresa o persona que habite ese espacio sienta seguridad, confort y estabilidad. Por eso, los proyectos que nacen con un control de calidad riguroso no solo se construyen mejor: se valoran más, duran más y generan mayor confianza.
Si buscás desarrollos que trabajan con estándares altos, procesos cuidados y una visión responsable de la arquitectura, te invito a conocer los proyectos de Estudio Kohon, donde la calidad no se declara: se construye.